¿Tienes la rodilla hinchada? ¿Sabes por qué? Te vamos a enseñar las posibles causas de tener líquido en la rodilla y cómo cuidarlo.
En AXA Health Keeper tenemos fisioterapeutas y traumatólogos que te ayudarán a superar este tipo de lesiones. Regístrate.
Líquido en la rodilla. Causas
Cuando la rodilla se inflama puede ser que el problema venga de estructuras extra articulares (de fuera) o intraarticualres (de dentro).
Las estructuras extraarticualres son, por ejemplo, el tendón que viene del cuádriceps, la rótula, el tendón rotuliano y un poco más abajo la grasa de Hoffa.
Las estructuras internas de la rodilla son el menisco interno y externo, el cartílago, los huesos como el final del fémur o el principio de la tibio o los ligamentos cruzados.
Las lesiones que puede producir una acumulación de líquido en la rodilla son muy variadas.

  • Desgarro del ligamento cruzado.
  • Desgarro de
  • Fracturas óseas.
  • Bursitis
  • Tendinitis
  • Quistes, tumores.
  • Gota
  • Infecciones
  • Artrosis o artritis.

Cómo saber si tengo líquido en la rodilla

Independientemente del origen de la lesión, cuando se acumula líquido en la rodilla los síntomas más habituales son:

  • Dolor, que puede llegar a ser muy invalidante.
  • Rigidez, que puede impedir que estires o dobles la articulación.
  • Edema, que es muy aparente en comparación con la rodilla sana.

Líquido en la rodilla, causas

La acumulación de líquido en la rodilla es más frecuente en:

  • Deportistas que friccionan mucho y desgastan la articulación como, por ejemplo, el baloncesto.
  • Personas de edad avanzada, con desgaste osteo-articular.
  • Personas con sobre peso, por el trabajo excesivo al que se somete a las extremidades inferiores.

Este tipo de lesiones en la rodilla deben ser tratadas, para evitar complicaciones como una pérdida de musculación en la zona o la aparición del quiste de Baker, en la parte trasera de la rodilla, que puede ser muy doloroso y precisa ser extirpado.

Tratamiento para el líquido en la rodilla

El diagnóstico se deberá confirmar mediante pruebas como radiografías, ecografías o resonancias, que definan el origen y con ello el posible tratamiento.
Se puede realizar una extracción de líquido para comprobar que no contenga sangre, o descubrir si hay bacterias o cristales (en el caso de ser gota).
El tratamiento posible consta de:

  • Analgésicos para aliviar las molestias.
  • Antinflamatorios, como, por ejemplo, corticoesteroides orales o infiltrados.
  • Cirugía: artrocentesis o aspiración del líquido, artroscopia o reparación de tejidos o reemplazo articular si fuera preciso.

Prevención y remedios caseros

Para evitar un nuevo edema es importante:

  • Realizar ejercicios de bajo impacto. (Top 5 fortalecer rodillas)
  • Fortalecer la musculatura para aliviar la presión de la articulación.
  • Mantener un peso saludable que no sobrecargue la rodilla.

En tu casa puedes seguir estos consejos:

  • Evita coger grandes pesos.
  • Descansa con las piernas en alto.
  • Aplica hielo, que disminuirá el dolor y la inflamación. 2-3 veces al día durante 20 minutos.
  • Sigue una dieta diurética con caldos verduras y hortalizas (apio, acelgas, alcachofas…) o infusiones que te ayuden a eliminar líquidos (cola de caballo, manzanilla…)
  • Si tus molestias son leves puedes tomar algún analgésico libre tipo paracetamol o ibuprofeno, sobre todo, para descansar mejor.

Consulta a tu médico siempre que tengas dudas y lleva un diario de evolución para ayudarle a realizar un diagnóstico certero. Pregunta también a tu fisioterapeuta si un masaje, un drenaje linfático o un vendaje neuromuscular podrían ayudarte o no es conveniente.
En AXA Health Keeper te ayudamos a seguir en forma y a llevar una dieta equilibrada con la que mantengas un peso adecuado.