Uno de los problemas más molestos para cualquier deportista es sufrir una rozadura y/o ampolla en el pie al correr. A pesar de ser un inconveniente leve, que cura normalmente sin dificultad en pocos días, es realmente una incomodidad dolorosa que te puede arruinar unos cuantos entrenamientos, o una prueba para la que te has estado preparando a conciencia.
La mayoría de las veces las causas de una rozadura y de la posterior ampolla son:

  • El sudor, que reblandece en la piel y la hace frágil y quebradiza.
  • Un cambio de zapatilla, a la que el pie debe acostumbrarse.
  • Una mojadura, que hace que roces la piel húmeda contra la pared del calzado.

Los pies de un runner

Para evitar su aparición debes llevar a cabo una serie de cuidados, que si bien no son infalibles pueden ayudarte mucho:

  • Calcetines transpirables y sin costuras. Que el pie no quede empapado por el sudor y no haya ninguna costura o arruga que predisponga a una rozadura.
  • Zapatillas para el running, sin costuras internas y de piel flexible que reducen la posibilidad de roce.
  • Mantener la piel limpia e hidratada para que no existan grietas.
  • Cuando estrenes zapatillas, protege las zonas susceptibles con esparadrapos o apósitos, hasta que tu pie se haga al nuevo calzado y adopte tu forma peculiar.
  • También es bueno usar vaselina para reducir la fricción.
  • Cámbiate de calcetines y de zapatillas en cuanto te mojes, para no aumentar el riesgo de heridas.
  • Ante algún dolor sospechoso de una rozadura o ampolla incipiente, deténte y haz una primera cura. Es muy incómodo entrenar con el dolor de una herida y tu rendimiento bajará en picado. Si no puedes abandonar una prueba, al menos cúbrete la herida con un apósito y nada más terminar hazte una cura en condiciones.

¿Cómo se cura una rozadura y una ampolla?

  • Una rozadura es un principio de herida, así que límpiala con agua y jabón, y aplícate un antiséptico (tipo Povidona). Si debes volver a calzarte cúbrelo con una tirita, pero si puedes es mejor dejarlo al aire. Se secará antes.
  • Una ampolla con líquido debes protegerla con un apósito específico de gel, si es muy grande, o con una gasa estéril, que debes cambiar cada día. Si te duchas, limpia con agua y jabón y sécala con toques suaves para no romperla.
  • Si es muy grande puede sacar el líquido pinchando con una aguja estéril. En ese caso, o si se rompe sola, trátala como una herida. Lava con agua y jabón y desinfecta. Cúbrela con una gasa o una venda si necesitas calzarte.
  • También puedes sumergir el pie con la ampolla en agua tibia con sal y mantenerlo unos 10 minutos. Conseguirás secarla y vaciarla sin riesgo de infección.
  • El aloe vera, es un antiinflamatorio natural y cicatrizante. Pues usarlo tanto sobre una ampolla como sobre una rozadura.
  • Como remedios naturales puedes utilizar ajo o vinagre de manzana que son antibacterianos naturales y aplicados sobre la ampolla ayudan a evitar infecciones y a acelerar su curación.

No podrás evitar siempre la aparición de una ampolla, o una rozadura, pero estos consejos te servirán para cogerlos a tiempo y que las molestias sean mínimas.

En Health Keeper by AXA premiamos tu estilo de vida saludable con servicios en salud a precios especiales. ¿No lo sabías?

Únete  a la comunidad registrándote aquí mismo.